# Anthropic quiere vender la pala y quedarse con el oro: lo que no te cuentan de Claude Science
**Categoría:** Inteligencia Artificial
**Estilo:** crítico
**Fecha:** 2026-07-05
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El 30 de junio Anthropic presentó Claude Science y, casi en la misma frase, anunció que va a desarrollar sus propios fármacos. Suena a misión noble: enfermedades desatendidas, ciencia olvidada por la industria, IA al servicio de la humanidad. Yo no me lo trago tan rápido. Porque cuando la empresa que te vende el modelo también entra en tu negocio como competidor, el discurso filantrópico empieza a oler a estrategia comercial con maquillaje ético.
Lo que ha pasado esta semana lo resume bien Gizmodo: Anthropic no se limita a vender software a laboratorios y farmacéuticas. También planea usar sus propias herramientas para buscar candidatos a fármacos. Proveedor tecnológico y posible rival en la misma cadena de valor. Esa dualidad incomoda, y no es paranoia mía.
Claude Science, según la propia Anthropic, es un workbench para científicos: integra bases de datos, paquetes de computación, artefactos auditables y acceso flexible a recursos. En la presentación hablaron de casos como Manifold Bio, que usó la herramienta para priorizar dianas terapéuticas. Todo muy bien. Pero fíjate en el patrón: primero demuestras que funciona en clientes reales, luego anuncias que tú también vas a jugar en esa liga. Es el movimiento clásico de quien quiere aprender el negocio por dentro antes de competir en él.
Anthropic dice que sus programas serán preclínicos y centrados en enfermedades desatendidas. Eric Kauderer-Abrams, responsable de ciencias de la vida, lo vende como alineado con la misión de la empresa y como forma de mejorar los modelos con experiencia de primera mano. Suena razonable si lo lees en un comunicado. Lo lees con calma y aparecen los agujeros: no han dicho qué enfermedades van a atacar, con qué socios harán el trabajo experimental, si montarán laboratorios propios o cómo piensan pasar de un candidato prometedor a ensayos clínicos, fabricación y aprobación regulatoria. Es decir, han anunciado la parte sexy —la IA descubriendo moléculas— y han dejado fuera la parte aburrida que es donde se muere el 90% de los proyectos farmacéuticos.
En foros y medios en inglés la reacción va en dos direcciones. Por un lado, entusiasmo: The Decoder recoge la cifra que suelta el CEO de Novartis, Vas Narasimhan, sobre modelos de IA que podrían recortar el desarrollo de fármacos de doce a siete u ocho años y duplicar la tasa de éxito del 8% al 16%. Por otro, escepticismo sobre si una empresa de software puede saltar a biología real sin quemar cientos de millones en el camino. Google DeepMind ya tiene Isomorphic Labs. OpenAI empuja ChatGPT Health. Anthropic llega tarde al cartel, pero llega con un argumento diferencial: enfermedades que Big Pharma ignora por falta de rentabilidad.
Ahí está la trampa retórica. Las enfermedades desatendidas son el escenario perfecto para probar IA sin la presión de competir de tú a tú con Pfizer o Roche en un mercado maduro. Si funciona, genial: te posicionas como salvador. Si falla, siempre puedes decir que la biología es difícil y que al menos has mejorado el producto para tus clientes de pago. El riesgo lo asumen enfermos sin alternativas y accionistas que ya están acostumbrados a quemar dinero en moonshots. No me parece mal intentarlo; me parece mal presentarlo como si no hubiera conflicto de intereses.
Porque piensa en el laboratorio que ya paga por Claude Enterprise. Le vendes una herramienta para analizar datos, priorizar dianas, redactar informes. Luego tu propia filial interna usa la misma herramienta —con acceso privilegiado a los modelos, a los datos de entrenamiento y a los aprendizajes de cada iteración— para competir en el mismo espacio. ¿Te compartirían los fallos que encuentren? ¿Te avisarían si descubren que tu pipeline tiene un sesgo que les beneficia a ellos? Yo en mi experiencia con proveedores que también hacen consultoría, la respuesta suele ser no y punto.
Anthropic promete artefactos auditables y transparencia científica. Bien. Pero auditar un output de IA no es lo mismo que confiar en que tu proveedor no usará lo que aprende de tu flujo de trabajo para adelantarse en un programa propio. En software lo hemos visto mil veces: el SaaS que lanza una funcionalidad premium basada en lo que veía en el uso agregado de sus clientes. Aquí las apuestas son otras. No es perder un puesto de ranking en Google; es una patente, un candidato a fármaco, años de investigación.
Tampoco ayuda el timing. Esta semana coincide con el relanzamiento de Fable 5, las restricciones gubernamentales en EEUU sobre modelos potentes y la carrera con China. Anthropic necesita narrativas que vayan más allá del chatbot corporativo. La ciencia da prestigio, atrae talento y abre puertas regulatorias distintas. Si mañana un senador pregunta si limitar Claude perjudica la investigación contra enfermedades raras, la empresa ya tiene respuesta preparada. Eso no es conspiración; es lobby inteligente.
Lo que más me irrita es la asimetría de información. Bristol Myers Squibb firmó en mayo una colaboración para desplegar Claude entre más de 30.000 empleados, según Pharmaceutical Technology. ¿Sabían entonces que Anthropic estaba a punto de anunciar programas propios de descubrimiento? ¿Hay cláusulas sobre uso de datos, aprendizajes cruzados, conflictos de interés? No lo sabemos. Y en un sector donde un retraso de seis meses puede costar cientos de millones, eso importa.
No digo que Anthropic no pueda aportar nada. Si de verdad aceleran investigación en enfermedades olvidadas, habrá que aplaudirlo. Pero el mercado tech lleva años vendiéndonos que cada nueva vertical es una revolución a punto de explotar, y en biotech la lista de promesas rotas es más larga que un informe de ensayo clínico fase III. Predicciones bonitas en proteínas no son fármacos aprobados. Análisis de 100 enfermedades raras en una hora suena impresionante hasta que recuerdas que el cuello de botella sigue siendo la validación experimental, no el PowerPoint.
Para pymes y equipos tech el mensaje es más sutil: cuidado con integrar IA de un proveedor que compite en tu vertical. No es lo mismo contratar un CRM genérico que meter en tu cadena de producción el cerebro de una empresa que mañana puede lanzar un producto rival usando lo aprendido del ecosistema. En farmacéutica es dramático. En ecommerce, legal o logística la lógica es la misma, solo cambia la escala del daño.
Anthropic ha cruzado una línea que pocos en IA generativa habían cruzado con tanta claridad: dejar de ser solo infraestructura para convertirse en actor del mercado que atienden. Claude Science puede ser una herramienta brillante. Pero mientras no expliquen con detalle cómo separan datos de clientes, programas internos y ventajas competitivas, yo trataría la promesa de enfermedades desatendidas como lo que probablemente es: un laboratorio de pruebas para sus modelos disfrazado de misión social.
Si tu proveedor de IA te ofreciera un 20% de descuento en la licencia a cambio de permitirle usar datos agregados de tu I+D para entrenar un producto que podría competir contigo en tres años, firmarias el contrato hoy o pedirías ver la letra pequeña antes de la demo?