TIC's en la Web

El 71% de accesibilidad no te salva: lo que el primer año del EAA demuestra sobre tu web

Hace un año todo el sector hablaba del 28 de junio de 2025 como si fuera el apocalipsis regulatorio. Agencias vendiendo auditorías exprés, plugins prometiendo «cumplir la ley en un clic» y clientes pidiendo presupuestos para «arreglar lo del EAA» sin saber muy bien qué era. Un año después, julio de 2026, la realidad es más incómoda de lo que te contaron: no ha habido una oleada masiva de multas, pero sí ha habido sentencias, cartas de abogados y reguladores contratando auditores. Y lo peor: muchas webs que creen estar cubiertas no lo están.

El caso Carrefour en Francia lo deja claro. En junio de 2026, el Tribunal de Caen ordenó a la cadena hacer accesibles su web y su app de comercio electrónico en seis meses, con una penalización de 500 euros por día de retraso. Carrefour argumentó que ya tenía un 71% de cumplimiento según el RGAA francés. El juez no lo compró: la accesibilidad es una obligación de resultado, no de esfuerzo. O tu tienda funciona con lector de pantalla y teclado, o no funciona. Punto.

Si tienes una web comercial, un e-commerce o vendes servicios digitales a consumidores europeos, esto te afecta directamente. El Acta Europea de Accesibilidad (EAA) lleva en vigor desde junio de 2025 y aplica a empresas con más de 10 empleados o más de 2 millones de euros de facturación anual. No es una directiva blanda: Francia, Alemania, Países Bajos, Italia y Suecia ya están moviendo ficha con demandas civiles, cartas de advertencia privadas y monitorización activa de reguladores.

El estándar se mueve mientras tú sigues en WCAG 2.1

Aquí viene la parte que casi nadie te explica bien. El estándar técnico de referencia en la UE es la EN 301 549, que hoy apunta a WCAG 2.1 nivel AA. Pero la versión 4.1.1, esperada para 2026, subirá el listón a WCAG 2.2 AA: nueve criterios nuevos orientados a discapacidad cognitiva, baja visión e interacciones táctiles. Según Webply, el cambio legal no ocurre cuando se publica el borrador, sino cuando se cita en el Diario Oficial de la UE. Eso puede sonar burocrático, pero en la práctica significa que la auditoría que hiciste en 2024 contra WCAG 2.0 ya está obsoleta en dos frentes.

Yo he visto proyectos donde el cliente pagó 3.000 euros por un informe de accesibilidad en 2023, lo colgó en el footer y dio el tema por cerrado. Ese informe no cubre los criterios 2.2, no refleja cambios en el catálogo ni en el checkout, y probablemente ni siquiera menciona los PDFs de facturas o los formularios de soporte. La accesibilidad no es un documento estático: es un proceso continuo. Si tu web cambia cada semana y tu auditoría no, estás mintiendo en la declaración de accesibilidad aunque no lo sepas.

Lo que ha pasado en el primer año (y lo que no)

Contrario al pánico inicial, no ha habido un «tsunami de multas» uniforme por Europa. Según el análisis de Webply, el primer año fue de calentamiento: reguladores contratando especialistas, autoridades holandesas visitando tiendas online con tecnología asistiva en mano, y en Alemania una industria profesionalizada de Abmahnungen (cartas de advertencia) apuntando a tiendas con fallos detectables. El estudio WebAIM Million de 2026 sigue encontrando fallos WCAG en el 95,9% de las homepages analizadas. Hay objetivos de sobra.

En Francia, las asociaciones de consumidores fueron las primeras en moverse: en julio de 2025 enviaron requerimientos formales a Auchan, Carrefour, Monoprix y Picard. En Países Bajos, la ACM detectó que el 61% de las grandes tiendas online no eran accesibles y empezó visitas presenciales. Italia declaró 2026 como «año de la aplicación». No es ciencia ficción ni algo que solo le pase a las multinacionales: si vendes a consumidores europeos desde España con una tienda WooCommerce o Shopify, estás en el radar.

Lo que me preocupa de verdad es el mercado paralelo de soluciones rápidas. Overlays, widgets de accesibilidad, plugins que añaden un botón flotante y prometen conformidad. La FTC ya actuó contra accessiBe en 2025, y los litigios contra UserWay siguen acumulándose. Un overlay no arregla HTML semántico roto, formularios sin etiquetas, contrastes insuficientes ni PDFs inaccesibles. Peor: puede dar una falsa sensación de seguridad legal que se desmorona en el primer juicio serio.

Qué haría yo si gestionara tu web hoy

Primero, dejar de confundir «tener un widget» con «cumplir la ley». Segundo, auditar contra EN 301 549 / WCAG 2.1 AA como mínimo, pero empezar a mirar los criterios 2.2 que ya sabes que vienen. Tercero, revisar no solo la home: checkout, área de cliente, emails transaccionales y documentos descargables. Cuarto, mantener una declaración de accesibilidad honesta, con canal de contacto y plan de mejora documentado. Quinto, probar con teclado y lector de pantalla de verdad, no solo con herramientas automáticas que detectan el 30% de los problemas.

Para agencias y freelancers que montan webs a pymes: esto ya no es un extra de 200 euros al final del proyecto. Si entregas una tienda online en 2026 sin criterios de accesibilidad mínimos, estás exportando el riesgo legal a tu cliente. Y cuando llegue la carta del abogado alemán o la demanda francesa, no van a perseguir al plugin de turno: van a perseguir al titular del negocio. Que luego este te reclame a ti es casi seguro.

El mensaje que más repito en consultorías: la accesibilidad no es caridad ni marketing de responsabilidad social. Es requisito legal, es ampliación de mercado (el 15-20% de la población tiene alguna discapacidad) y es calidad de código. Una web accesible suele ser una web más rápida, mejor estructurada y más fácil de mantener. El problema es que la industria ha vendido durante años la idea de que es un coste opcional que se activa cuando «toque». Ya tocó.

Si tu declaración de accesibilidad lleva la fecha de 2024 y desde entonces has cambiado de tema, añadido un plugin de reservas y lanzado una app móvil, cuánto tiempo crees que aguantarías si mañana recibieras una carta exigiendo demostrar conformidad real con pruebas de usuario y no solo con un informe automático?

Fuentes

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