Esta semana he visto circular por ahí la comparativa de ingresos trimestrales entre Amazon y Shopify, con gráficos bonitos y titulares del tipo «Shopify crece más rápido que Amazon». En el primer trimestre de 2026, Amazon facturó unos 181.500 millones de dólares frente a los 3.200 millones de Shopify. El crecimiento interanual: 17% contra 34%. Suena a debate de bolsa, pero en cuanto lo leí pensé en tres clientes míos que llevan meses preguntándome si deberían migrar de plataforma basándose en exactamente este tipo de ruido.
Y ahí está el problema: esa comparación está diseñada para inversores, no para quien tiene una pyme con 200 pedidos al mes y un margen que se resiente cada vez que sube la cuota de un marketplace.
Según The Motley Fool, ambas empresas muestran picos en el cuarto trimestre (Navidad, obvio) y caídas secuenciales después. Shopify mantiene un ritmo de crecimiento porcentual más alto; Amazon sigue siendo una montaña de facturación que no se va a mover. Nada nuevo bajo el sol. Lo que sí me parece nuevo es la cantidad de gente del sector ecommerce que usa estos datos como si fueran una guía de compra de plataforma. No lo son.
Amazon no compite con Shopify en el mismo ring. Amazon es retail propio, marketplace de terceros, AWS, publicidad, Prime, logística, chips de IA y un largo etcétera. Cuando miras esos 181.500 millones, estás mirando un conglomerado. Shopify, en cambio, vive casi entero de vender software y servicios financieros a comercios independientes. Comparar ingresos totales es como comparar el facturado de un hipermercado con el de la empresa que le vende la caja registradora.
Y aun así, la prensa financiera lo empaqueta como «la batalla del ecommerce». Yahoo Finance repite la misma línea: Shopify crece más rápido, Amazon factura más. Punto. Pero en el mismo informe aparece un dato que casi nadie destaca cuando habla con dueños de tienda: en el trimestre acabado en marzo de 2026, Amazon reportó un margen neto del 17% y Shopify un margen neto del -18%. Sí, negativo. Eso no significa que Shopify vaya a quebrar mañana — llevan años reinvirtiendo agresivamente — pero sí significa que sus números de bolsa no se traducen en «tu tienda va a ganar más dinero si te pasas a ellos».
Lo que más me irrita de estas comparativas es que ocultan la pregunta real: ¿dónde quieres construir tu negocio? Amazon te da volumen y descubrimiento, pero te cobra comisiones, te expone a la competencia directa en la misma ficha de producto y te deja con un cliente que en la práctica es de Amazon. Shopify te da control de marca, datos y relación directa, pero tú te encargas del tráfico, del CRO y de que la pasarela no falle un domingo a las once de la noche. No es Amazon versus Shopify. Es Amazon y Shopify, o uno u otro según tu estrategia. Los ingresos agregados de las empresas no te dicen cuál encaja contigo.
Tampoco ayuda el discurso de la IA que viene pegado a estos resultados. Amazon está invirtiendo fortunas — hablan de decenas de miles de millones en infraestructura, bonos por 25.000 millones para expandir capacidad de IA — para competir en cloud y modelos propios. Shopify mete IA en Sidekick, catálogo, herramientas para el comerciante. Dos enfoques distintos: uno construye infraestructura para el ecosistema tech; el otro intenta que tu tienda convierta un poco mejor. Cuando un cliente me dice «Shopify lleva IA, así que venderé más», le recuerdo que ya publiqué aquí por qué eso no arregla una conversión rota. La herramienta no sustituye el margen ni la propuesta de valor.
En mi experiencia, las pymes que se dejan llevar por titulares de ingresos trimestrales acaban tomando decisiones caras. Migran de WooCommerce a Shopify porque «crecen más», sin calcular el coste real de apps, temas y comisiones de pago. O se lanzan a vender en Amazon porque «facturan más que nadie», sin modelar cuánto les queda después de FBA, publicidad interna y devoluciones. Los gráficos de ingresos no incluyen esa columna.
Los inversores miran price-to-sales (Amazon ronda el 4, Shopify el 13, según los análisis recientes) y deciden dónde poner su dinero. Tú deberías mirar tu CAC, tu tasa de recompra, cuánto te cuesta cada canal y si puedes dormir tranquilo sabiendo quién es dueño del dato del cliente. Son métricas aburridas. También son las que deciden si cierras el trimestre en positivo.
La comparativa de ingresos sirve para entender el tamaño relativo de dos empresas cotizadas. No sirve para elegir plataforma, no sirve para negociar con un cliente que quiere «estar donde está el crecimiento» y no sirve para justificar una migración de urgencia. Si alguien te vende una decisión tecnológica basándose en que Shopify crece un 34% interanual, pregúntale cuánto crece tu margen neto en Amazon hoy con comisiones incluidas. Apuesto a que se queda callado.
Si tu proveedor de ecommerce te enseñara solo el crecimiento de ingresos de su empresa pero ocultara lo que te cuesta cada pedido en comisiones y publicidad interna, ¿seguirías considerando esa plataforma como la opción «más rentable» para tu negocio?