Si vendes con logística de Amazon en Europa, abril de 2026 no es “un mes más”: es cuando empieza a notarse en la cuenta un recargo ligado a combustible y logística sobre las tarifas de FBA. Yo lo leo como un patrón que ya conozco: primero te dicen que es pequeño, luego se queda y tú eres quien recalcula márgenes.
La historia, contada sin adornos: Amazon anuncia un recargo del 1,5% aplicado sobre las tarifas de cumplimiento de FBA en varios mercados europeos, con una fecha efectiva que en España se sitúa en torno al 17 de abril de 2026. No es un impuesto nuevo que veas en el ticket del comprador; es un ajuste en lo que tú pagas por meter el producto en su red. Y eso cambia el juego porque el ecommerce se gana (o se pierde) en centimos repetidos.
Lo que te venden como “poco” y lo que tú sumas al año
Un 1,5% suena a nada hasta que lo multiplicas por unidades, temporadas altas y catálogo largo. Si tu negocio vive con márgenes justos, no es ruido: es una línea más en el Excel que te empuja a subir precio, recortar costes o aceptar menos beneficio. Yo no estoy en contra de que una plataforma cobre lo que cuesta operar; lo que me mosquea es el marco: te lo presentan como un ajuste técnico, pero en la práctica es otra palanca que desplaza el riesgo hacia el vendedor.
Además, en este sector “temporal” es una palabra peligrosa. Muchas veces el temporal acaba siendo el nuevo normal hasta la siguiente subida. Si eres vendedor, tu trabajo no es indignarte en redes: es modelar el impacto por SKU, revisar si compensa seguir en FBA para cada referencia y decidir si merece la pena el mix FBA/FBM o canales fuera de Amazon.
El paralelismo incómodo: Google Ads también te mueve la API en abril
Y no es que Google y Amazon estén confabulados; es que el calendario te pone dos mantenimientos encima. En el lado de pago, Google ha estado moviendo piezas alrededor de Customer Match y la forma en que subes datos de coincidencias con clientes hacia entornos más centralizados (la transición hacia flujos vía Data Manager es el tipo de cambio que te obliga a revisar integraciones, permisos y pipelines). No es el mismo coste que un recargo logístico, pero sí el mismo tipo de problema: tareas invisibles para el cliente final, pero caras si las dejas para el último día.
Yo lo que hago en estos casos es separar “impacto directo en margen” (FBA) de “impacto en operativa y riesgo” (cambios de API y segmentación). Las dos cosas pueden hundirte el mes si las tratas como un aviso de un párrafo en un blog corporativo.
Qué haría yo esta semana (sin postureo)
- Revisar el coste logístico por pedido y por producto con el recargo incluido, no a ojo.
- Identificar los SKUs que ya estaban al límite: ahí el 1,5% no es estadística, es cierre de línea.
- En paralelo, mapear si dependes de subidas automáticas a Google que van a cambiar de sitio: mejor un checklist que un incendio el 30 de abril.
En resumen: abril de 2026 te está pidiendo dos cosas a la vez: ser más fino con el dinero que dejas dentro de Amazon y más fino con la maquinaria que conecta tu CRM con la publicidad. Ninguna de las dos se arregla con un “ya lo miraré”.
Si tu proveedor de marketplace te dijera que puedes seguir igual pero cada año te moverá un par de palancas invisibles en la tarifa, ¿seguirías construyendo el negocio principalmente ahí o te plantearías seriamente diversificar canales?
