Yo te lo digo bastante claro: no me preocupa que salgan más eventos de marketing sobre inteligencia artificial. Me preocupa que muchos se vendan como si asistir fuera suficiente para corregir un problema que en realidad es de criterio, de proceso y de responsabilidad. Por eso me he fijado en la presentación de Marketing r_evolution, el nuevo programa de IAB Spain y CEOE Campus. Tiene cosas valiosas, sí, pero también retrata bastante bien el riesgo del momento: creemos que por meter IA, dato, influencia y legal en la misma agenda ya hemos resuelto la parte dificil.
La foto del sector invita a ese optimismo fácil. La inversión digital en España sigue creciendo, el marketing de influencia mueve más presupuesto, la televisión conectada acelera y casi todo el mundo quiere parecer preparado para trabajar con automatización y modelos predictivos. El problema es que una cosa es usar herramientas nuevas y otra muy distinta gobernarlas con cabeza. Y ahí, en mi experiencia, es donde más empresas van tarde.
El evento acierta en el diagnóstico, pero eso no basta
Lo más interesante del lanzamiento está en que reconoce una tensión real: la tecnología avanza más rápido que la formación. Fuentes como CEOE, PuroMarketing y Control Publicidad insisten en esa idea y suman cifras potentes: más de 6.211 millones en inversión digital, crecimiento fuerte en social, influencia y TV conectada, y una adopción generalizada de la IA que sigue chocando con la falta de capacitación.
Hasta ahí, de acuerdo. Pero una lectura crítica obliga a decir algo incómodo: detectar el desfase no equivale a corregirlo. En demasiadas compañías, la conversación sobre IA en marketing sigue ocurriendo en un nivel decorativo. Se habla de eficiencia, de personalización y de automatización, pero se dedica muy poco tiempo a definir qué decisiones no debería delegar nunca una marca, qué métricas están mal planteadas y qué sesgos aparecen cuando la calidad del dato es peor de lo que el dashboard sugiere.
El gran riesgo no es faltar a estos encuentros, sino salir de ellos demasiado tranquilo
A mí me interesa bastante una frase repetida en la presentación: la IA ya no solo ejecuta, también decide, predice y prioriza. Justo por eso me parece peligroso tratar estos programas como una vacuna rápida. Si tú sales de una jornada pensando que ya estás al día porque has escuchado a buenos ponentes hablar de GEO, influencia, plataformas y legal, te puedes llevar una falsa sensación de control.
La parte de visitas a empresas y networking suena bien, y seguramente aporte contexto. Pero el valor real solo aparece si luego vuelves a tu negocio dispuesto a revisar cosas poco glamurosas: cómo se etiquetan tus datos, quién valida las recomendaciones automatizadas, qué dependencia tienes de plataformas externas, qué parte de la estrategia se está optimizando para métricas fáciles y qué parte se está quedando sin supervisión humana.
Donde sí puede ser útil
No todo es humo, claro. Creo que este tipo de formato puede servirte si lo usas como punto de fricción y no como certificado de modernidad. Que el programa incluya marketing digital, medición, SEO, SEM, GEO, IA y marco legal me parece una buena señal, sobre todo porque ese cruce es el que muchas empresas todavía gestionan por silos. También veo valor en que el foco no se quede solo en creatividad o captación, sino en la relación entre plataformas, regulación y toma de decisiones.
Además, el hecho de que IAB Spain mantenga una oferta formativa amplia en disciplinas del negocio digital, según detalla su propia sección de formación, refuerza la idea de que el mercado ya no necesita solo especialistas en canal, sino perfiles capaces de conectar ejecución con criterio estratégico.
Lo que yo exigiría antes de apuntarme
Si me planteara asistir, yo pediría tres cosas. Primero, casos concretos con errores reales y no solo con éxitos maquillados. Segundo, discusiones serias sobre gobernanza del dato y límites de la automatización. Tercero, claridad sobre el nivel del programa, porque no es lo mismo formar a directivos que ayudar a equipos operativos a cambiar hábitos de trabajo.
También me fijaría en algo que casi nunca aparece en el folleto: qué pasa después. Porque el problema de fondo no es asistir o no a un evento, sino convertir lo aprendido en decisiones mejores durante los tres meses siguientes. Ahí es donde se separa la formación útil del turismo profesional.
Mi conclusión es sencilla. Marketing r_evolution puede ser una cita relevante, pero no porque vaya a resolverte nada por sí sola. Puede serlo si te obliga a admitir que tu problema no es de acceso a la IA, sino de criterio para usarla sin autoengañarte. Y esa diferencia, aunque suene menos vistosa, es la que de verdad decide si una empresa mejora o solo se pone al día en el discurso. Si tu equipo hoy automatiza cada vez más campañas, informes y decisiones de segmentación, la pregunta que yo me haría no es si puedes permitirte ir, sino esta otra: ¿quién va a llevar la contraria al algoritmo la próxima vez que te recomiende una decisión rentable a corto plazo pero mala para la marca dentro de seis meses?
